El Ultraismo

El primer brote en España de este movimiento subversivo de la vanguardia fue el ultraísmo, cuyo programa vino a reducirse a lo siguiente:
Abandono de lo decorativo modernista y del elemento anecdótico musical y emotivo. Instauración de una poesía esencialmente metafórica, de ahí la rehabilitación del poeta barroco español Luis de Góngora y Argote (1561-1627). La inspiración hay que buscarla en los temas más dinámicos y deportivos del mundo moderno.
Guillermo de la Torre defina así este movimiento:
“El ultraísmo busca la reintegración de lo lírico y la rehabilitación de la poesía. Usa los elementos puros e imperecederos: La imagen y la metáfora, y rechaza todos los elementos extraños: acción, motivos narrativos y retórica”.
Desaparece la rima y queda solamente el ritmo. Desaparecen las conexiones lógicas. Aparecen los valores visuales y el relieve plástico, en vez de la musicalidad y la retórica. En cuanto a los temas, el ultraísmo quiere introducir en la poesía temas hasta ahora no tenidos por literarios: las máquinas, la electricidad, el automóvil.
Rasgos del Ultraísmo
- Influencias del cubismo, del futurismo y del dadaísmo.
- Eliminación de la rima.
- Búsqueda de neologismos, tecnicismos y palabras esdrújulas llamativas.
- Imágenes y metáforas ilógicas: destacan el mundo del cine, del deporte, del adelanto técnico.
- Tendencia a establecer una fusión de la plástica y la poesía.
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